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Para hacer en casa
En la nota número 22 hablé de los beneficios que brindan las posturas de equilibrio y su repercusión en todos los niveles. Ahora sólo nos queda realizar algunas para comprobarlo.
Recomiendo un lugar tranquilo, donde la concentración pueda darse naturalmente. Al realizar estas asanas, aconsejo fijar la vista en un punto y respirar por la nariz, como cuando estamos en sesión de Yoga. Es probable que al principio parezca dificultoso, pero es preciso no desanimarse, intentando varias veces hasta que la mente se vaya “limpiando” y sólo quede ese estado de concentración y paz que va a servir para abordar con éxito la práctica. Entonces… ¡¡A trabajar!!.
Posición 1: “La grulla”

Los pies deben mantenerse firmes en el suelo. Hay que inhalar abriendo los brazos y, al soltar el aire, llevar la rodilla izquierda hacia el pecho. El objetivo es seguir respirando en la posición cuantas veces sea posible. El pecho debe estar bien abierto y la cabeza erguida. Si la intención es reforzar la práctica, lo recomendable es levantar el talón del pie que quedó apoyado en el suelo (luego hay que hacer el movimiento con la otra pierna, para compensar).
Posición 2: ”El barco”

Iniciamos la postura acostados en el suelo, llevando las rodillas al pecho. Es necesario tomar aire levantando la cabeza y, al soltarlo, extender las piernas hacia adelante, a unos 45º del piso. Luego, las manos deben apuntar a los pies, con los brazos extendidos. Es preciso recordar que se debe llevar la fuerza a los abdominales y mantener el cuello relajado. La postura puede mantenerse a lo largo de unas cuantas respiraciones. Al desarmarla se debe buscar relajación en el suelo.
A no olvidar: cualquier duda que surja conviene plantearla al maestro de Yoga o al médico de cabecera. También se reciben inquietudes en el sitio web del Semanario (www.semanarioelmundo.com.ar) en donde pueden encontrarse las diferentes entregas de la sección Yoga Integral.
(Dedico esta nota a Claudia Lavigne, quien nos lee en España)
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