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¡¡A relajarse!!
Quien no ha experimentado alguna vez la sensación de estar “pasado de revoluciones”, estresado, ansioso, nervioso, etc. con el resultado de un cuerpo tenso, contracturado y una mente que no puede detenerse. Más de uno diría que VIVE así. Y seguramente contestaría que no tiene tiempo de relajarse.
En realidad, la relajación no es algo que se encuentre fuera de nosotros, ni el privilegio de unos pocos. Se trata de cambiar la actitud, ya que es posible realizar varias actividades y aún así estar tranquilo.
Sólo es una práctica de la voluntad consciente con increíbles beneficios. Obviamente es la voluntad de soltar toda tensión sobre el cuerpo y el parloteo mental, ambos provocados en forma completamente inútil, del que estamos acostumbrados y que están de más.
Estos estados que generamos en forma inconsciente se pueden revertir cuando aprendemos a sentir nuestro propio cuerpo, a observarlo y entender los procesos naturales, tratando de no acumularlos en nuestro ser.
Para ello es importante tomarse unos minutos para ejercitar esta sensación, muchas veces desconocida.
En las clases de Yoga, esta postura la practicamos en los últimos minutos de la clase, ya que luego de casi una hora de práctica, el devenir de la relajación total es mucho más evidente y necesaria.
En su ejercitación, el practicante deberá encontrarse tendido en el suelo, sobre algo cómodo, si es necesario también tapado con una manta, ya que esta práctica baja la temperatura corporal. El ambiente deberá ser agradable, quizás con una música suave. El segundo paso seria dejar que la respiración se calme en forma natural, sin forzar la situación. Una vez logrado esto, se comienza por SENTIR cada zona de nuestro cuerpo, y si notamos tensión, trataremos de soltarla, dejándonos llevar suavemente por esta nueva experiencia de calma y entrega.
En las clases, este proceso es guiado por el profesor, para no perder la atención ni el objetivo. Una vez internalizado “el estado”, lo podremos poner en práctica en todo momento, ya que la mente lo ha registrado como una actitud propia.
Muchas personas que sufren de insomnio, lo practican antes de dormirse. También se obtienen mayores beneficios a nivel nervioso. Un conocimiento completo de nuestra piel, nuestros músculos, la respiración y la percepción de los órganos internos, nos hacen personas más seguras y hasta más bellas, por irradiar serenidad, flexibilidad y frescura.
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