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La Concentración
Concentrarse en una clase de Yoga implica poseer una herramienta sumamente valiosa.
La calidad de toda la sesión se vera fortalecida si el practicante se auto-observa y se mantiene atento a sus movimientos físicos y mentales.
Suele suceder que el cuerpo se va poniendo rígido para protegerse de ciertos dolores o traumas. Como consecuencia de ello tendremos el físico contraído o una postura viciada poco natural.
Seguramente se estará preguntando cuál es la clave. Para responder a la pregunta hay que reparar en la respiración. Cuando realizamos respiraciones profundas, bajamos el nivel de ansiedad, la mente se vuelve menos ”parlanchina” y de esta forma nos vamos encontrando con nosotros mismos, tomando conciencia de las posturas y dominando los requerimientos que se presenten en una clase. Por supuesto, si respiramos correctamente y a eso le agregamos otra clave que es la continuidad, nuestro cuerpo se vera beneficiado e ira adquiriendo elasticidad, fuerza, equilibrio y lo mas importante, control.
No nos olvidemos que un cuerpo educado y autocontrolado es más saludable y estético. Y esto se verá reflejado más que nada en la personalidad y el humor de quien realiza las cosas a conciencia.
Por último, cabe destacar que para que el alumno logre resultados, el maestro también deberá concentrarse, observar y corregir los movimientos, brindar un espacio amistoso y armónico, sugerir silencio oponer una música suave; también es propicio el aroma de un buen sahumerio. Son pequeños detalles que resultan importantes aportes a la hora de lograr una buena concentración.
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