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Pararse sobre los hombros
Sarvangasana (voz sánscrita) es una postura donde la posición invertida del cuerpo es justamente lo fundamental para obtener sus beneficios. En su ejecución correcta, los hombros, la cabeza, la parte superior de los brazos y codos se encuentran apoyados en el suelo, mientras que el tronco y las piernas se elevan juntas extendiéndose hacia arriba.
Durante su realización, debemos tener en cuenta la fuerza de los músculos glúteos, abdominales y lumbares, que resultarán beneficiados en su tonicidad.
Toda la zona de la nuca se estira, desdibujando cualquier contracción. La presión realizada con el mentón sobre el esternón tiene efectos sobrela tiroides, siendo que en la fase estática de la postura la sangre retorna con mayor presión provocando la estimulación de dicha glándula.
El sistema circulatorio también se ve beneficiado ante esta posición invertida, favoreciendo el retorno venoso, descansando las piernas, mejorando la irrigación cerebral y descongestionando los órganos del bajo vientre. A raíz de esta irrigación, la piel del rostro también es estimulada, generando efectos estéticos que alcanzan incluso el cuero cabelludo.
La respiración se vuelve diafragmática, obligando al practicante a respirar en cierta forma con su abdomen, con lo que resulta una postura muy beneficiosa para las personas que sufren de asma.
Recuerden que todas las posturas de Yoga poseen una fase de ejecución, una fase estática, y el desarmado de ésta. Por lo tanto, es necesaria la supervisión de un profesor, por lo menos hasta que el alumno esté en condiciones de realizarlas sin inconvenientes.

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