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Desequilibrio (segunda parte)
En la columna anterior me referí a la forma de abordar un desequilibrio desde el cuerpo. Existen otras herramientas para cambiar esta disfunción mente-cuerpo, entre ellas la meditación. Siendo una técnica puramente mental, la misma trabaja desde EL OBSERVADOR.
Cuando adoptamos la actitud de meditar y logramos observarnos a nosotrosmismos, podemos alcanzar a percibir el propio desequilibrio (como mirar desde la vereda de enfrente) y obtener cierto autoconocimiento para lograr la tan anhelada armonía o equilibrio, la unión, la coherencia, el YOGA.
Una de las formas de esta práctica consiste en sentarse en un lugar tranquilo, con la espalda recta, las manos relajadas sobre los muslos y la mirada dirigida hacia adentro (ojos cerrados). Se comienza por dejar que la respiración fluya naturalmente y sin control, pues ella adoptará automáticamente un ritmo totalmente relajado.
Luego, hay que procurar observar los pensamientos, las imágenes y cualquier otra cosa que se nos presente sin otorgarle juicio de valor ni tratar de reprimirlos. Solamente tomar la postura del observador anteriormente nombrada, mirando como todos estos aparecen y se van de nuestra pantalla interna.
La práctica arroja como resultados la posibilidad de clarificar nuestros pensamientos, poner luz a nuestras verdaderas necesidades y obtener un momento de calma y relajación mental absoluta.
La constancia, voluntad y alineación con esta valiosa herramienta es la clave para lograr la eficacia y el crecimiento como seres tanto en evolución propia como en sociedad, fortaleciendo el entorno. No nos olvidemos que el yoga se practica para la vida en acción.
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