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Desequilibrio (primera parte)
Sabemos que el hombre no sólo se compone de un cuerpo físico, sino que además existe un cuerpo pránico, uno mental y uno emocional. En realidad, el cuerpo es uno solo formado por diferentes densidades vibratorias, de las más densas a las más sutiles. El buen funcionamiento de estos cuerpos depende de factores tanto internos como externos. Hablamos de un solo cuerpo pues si el desequilibrio se produce en uno de estos, afecta automáticamente a los demás.
La falta de movimiento es el ejemplo mas claro de bloqueo energético (el movimiento es sinónimo de vida) y esto hace que determinadas afecciones físicas sean menos llevaderas.
Por ejemplo, podemos citar afecciones musculares que producen desviaciones en la columna vertebral como la Escoliosis (la columna se dobla hacia un lado), la Cifosis (Curva dorsal exagerada) y la Lordosis (Curva excesiva hacia delante, aproximadamente a la altura de la cintura).
Desde el yoga se puede mejorar la forma o el dolor que a veces esto conlleva (dependiendo de la instancia en la que se encuentren estas afecciones) utilizando técnicas físicas como primera medida para que el alumno aumente la amplitud de movimientos, aliñe la voluntad con la respiración, logre mas conciencia y percepción de su propio cuerpo y obtenga mayor fortaleza y dominio.
El desequilibrio energético se expresa en síntomas, por lo tanto si abordamos la practica de Yoga desde el cuerpo, la persona seguramente comenzará a cambiar el registro mental de su padecimiento y de este modo experimentará cambios positivos y más saludables.
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