Volantes callejeros,
secretos y curiosidades

Según la RAE (Real Sociedad Española), el significado del vocablo “volante” -entre otras muchas acepciones-, es: “Hoja impresa, de carácter político o publicitario, que se reparte en lugares públicos”. Como todos sabemos, el mismo consiste en una lámina de papel de muy variable tamaño, aún cuando no excede por lo general los 20 x 20 cm, ilustrado en una o dos carillas, con rasgos blancos y negros o bien a todo color, con o sin dibujos y fotografías. Es un recurso que proviene de muy antigua data, cuando las casas y las calles de Berisso eran “regadas” por una lluvia de “papelitos” procedentes del cielo, arrojados desde una avioneta navegando a media altura. Los mismos solían aludir, por lo común, a cuestiones partidarias. También fueron típicas las “volanteadas” desde vehículos en marcha por las principales avenidas y arterias de la ciudad. En ambos casos, tales prácticas lograban ensuciar los espacios comunitarios, más que apuntar a la selectividad de un público determinado.

El correr de los años no disminuyó la aplicabilidad de este recurso de comunicación visual; antes más, lo fue depurando merced a otras estrategias de menor impacto ambiental, incluyéndose la leyenda: No arrojar a la vía pública. Así, los mismos pasaron a ser repartidos de mano enmano, atendiendo el paso de las personas en cruciales lugares de concentración. Ascendiendo en la escala de mejoras del servicio, se impuso la peculiaridad de envíos a domicilio, a través de la gestión de jóvenes y adolescentes, quienes, pago mediante de unos pocos pesos, depositan un volante por casa, haciéndolo pasar por debajo de la puerta, tirándolo literalmente al porche o patio delantero, o simplemente poniéndolo en alguna oquedad frontal, previo enrollado en canuto... ¡Técnicas criollas para augurar receptividad y traspaso idóneo de información!.

Es interesante bucear un tanto en los pormenores de estos impresos menudos, que acceden a nuestros hogares casi a diario, con un lenguaje sucintamente pormenorizado, instándonos a levantar el teléfono para comprar las mil y una maravillas de sus productos, los exquisitos sabores de sus alimentos y los efectivos y garantizados servicios de sus auspiciantes. Modas de una sociedad dinámica y cambiante, pero a la vez creativa y necesitada por ampliar los ámbitos de alcance de su talento productivo.

Veamos ahora algunos valores estadísticos, basados en 68 días de entregas domiciliarias desde finales de 2004, 2005 y lo que va de 2006. Los meses con mayor distribución van de enero a marzo, para decrecer entre junio a setiembre e incrementarse de octubre a diciembre. El promedio mensual es de 8/9 volantes y los días más habituales de reparto son jueves y viernes. Además, los días 2, 9, 11 y 17 son los más utilizados. Encabeza la serie las casas de pizzería (22); préstamos personales y tarjetas (10); casas de comidas (6); carnicerías (5); heladerías (5); empanadas (5); supermercados y autoservicios (5); mensajerías (3); parapsicólogos (3); albañiles (3); depilación y cosmetología (2); hogar y mueblerías (2); materiales de construcción (2); capacitación en informática (2); reparación de lavarropas, calefones y electrodomésticos (2); electricistas (2); imprentas (2); sandwicherías (2); pollerías (1); inglés (1); quiosco-librerías (1); alquiler videos (1); impresos laser (1); conexión a internet (1); fletes (1); tornería y afilado (1); peluquerías (1); masajistas (1); enfermería a domicilio (1); pañales (1); farmacias (1); forrajería (1); plomería y gas (1); taller de tapizado (1); poda de árboles y corte de pasto (1); reparación de TV, audio y video (1); trabajos de pintura, antenas y varios (1); impermeabilización de techos (1); caravana de fútbol (1); portal de internet (1); escuela de gastronomía (1); circos (1); recarga de cartuchos (1); insumos de computación (1); parrillas (1); ñoquerías (1); comidas criollas (1); pescaderías (1); comidas árabes (1); pizzas y pastas (1); comidas mexicanas (1); desayunos artesanales (1); vareniques (1) y armado de PC (1),

Todo un abigarrado mundo de impresos, a cuál más dispar y sugerente en sus ofertas. Curiosidades de un mundo íntimo y cotidiano surgido de las exigencias laborales de una comunidad en expansión, que ingresa por la rendija de la puerta de entrada a casa o que termina durmiendo la apatía polvorienta de algún vestíbulo hogareño o la misma vereda.

Sin permiso, solo con nuestra ignorante aquiescencia, extraña de toda visita subrepticia, gratuitos huéspedes que sin llamar, se aposentan en nuestras manos para contarnos calidad y experiencia, invitándonos a compartir sus deseos de hacernos clientes a distancia...

Una vez adentro, su misionero viaje habrá culminado.

Nota: la información suministrada corresponde a datos obtenidos en el hogar del autor del presente artículo.


 

 

 
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