Calles de mi pueblo

Por razones prácticas de fácil manejo y recordación, es habitual que las calles de la mayor parte de las poblaciones argentinas estén numeradas. El método proporciona una rápida identificación e inmediata ubicación a quien las visita por vez primera. No obstante, no siempre fue así, como aconteció en Berisso, donde por décadas se las conoció por sus nombres, tan típicos y generosos al oído ajeno a la idiosincrasia regional.

Es valioso señalar el interés de los distintos gobiernos municipales -incluso el actual-, por preservar esa rica heredad patronímica, que tanto contribuye a darnos fisonomía propia. Prueba de ello, es la continuidad en la instalación de carteles de señalización vial en las esquinas, donde se indican la dirección del tránsito vehicular, el número, la denominación y la designación catastral de la cuadra respectiva. De este modo, es factible compatibilizar criterios con antiguos habitantes que aún utilizan su nombre, al permitir a las nuevas generaciones y visitantes, no solo buscar y reconocer calles por su numeración, sino también acercarse a sus orígenes mismos a través del apelativo histórico, para comprender los fundamentos del empleo popular.

Sorprende al turista que tantas calles rindan homenaje a ciudades del mundo: Asunción, Atenas, Belfast, Bilbao, Cádiz, Constantinopla, Génova, Guayaquil, Habana, Hamburgo, Lisboa, Londres, Marsella, Montevideo, Nápoles, Nueva York, Ostende, Punta Arenas, Río de Janeiro, Trieste y Valparaíso. Todas ellas corresponden a puertos en actividad, es decir -metafóricamente hablando- vías de acceso a la inmigración, tal como alguna vez aconteciera entre nosotros, dando cobijo a miles de brazos laboriosos. Otras arterias, en cambio, aluden a países que aportaron sus hijos para el engrandecimiento de este rincón de América: Albania, Armenia, Bulgaria, Checoslovaquia, España, Grecia, Hungría, Israel, Italia, Japón, Lituania, Polonia, Portugal, Líbano, Rumania, Rusia, Ucrania y Yugoslavia.

En magnífica simbiosis con la sangre extranjera, las provincias derramaron su vital fluido al corazón común, siendo reconocidas en las calles: Buenos Aires, Catamarca, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, San Juan, San Luis, Santa Fe y Tucumán. El tributo a profesores y hombres de ciencia argentinos y del mundo, se refleja en la memoria de E. Loedel Palumbo, Luis Agote, María Curie, Albert Einstein, Luis Pasteur y Albert Schweitzer. También, se encuentran valiosas menciones a escritores y músicos que han dejado huellas allende las fronteras nacionales: Almafuerte, Roberto Arlt, Esteban Echeverría, Benito Lynch, Ezequiel Martinez Estrada, P. Henriquez Ureña, Emilio Petorutti y Alberto Williams.

En el plano local, supimos rescatar del olvido último a mujeres y hombres del vecindario: Julia García, Elisa Mejido, Pascual Ruberto, Edgar Aschieri, Andrés Bruzzone y Domingo Leveratto. Poblados y ciudades del interior de la provincia y del país todo, están reflejados en las menciones de Baradero, Campana, Colón, Concordia, Ensenada, Gualeguaychú, La Plata, Las Quintas, Magdalena, Nogoyá, Quilmes, Río Santiago, San Lorenzo, San Nicolás, Suipacha y Tolosa. Como es tradicional en toda Argentina, los próceres del quehacer político-militar se hallan representados aquí también: Leandro N. Alem, Alberdi, Alsina, Alvear, Balcarce, Belgrano, Güemes, Larrea, Mitre, Necochea, Paz, Hipólito Yrigoyen, Pueyrredón, Facundo Quiroga, Rosas, San Martín, Sargento Cabral, Sarmiento y muchos más. Núcleos habitacionales como la del Barrio Banco Provincia, han rendido homenaje a marinos y buques que supieron defender los intereses de costas y ríos de la patria: Azopardo, Alte. Brown, Tomás Espora, Fragata Sarmiento, Rastreador Fournier, etc. Varios generales dicen presente: Roca, Mosconi y Savio.

Sin embargo, son de cuño propio los apelativos que supimos entronizar a ciertas calles y que tanto llaman la atención a extraños de nuestro paisaje cultural: Artes, Comercio, Constitución, Democracia, Independencia, Industria, Libertad, Orden, Perseverancia, Porvenir, Progreso y Propaganda. Muchas otras se refieren a infinidad de cuestiones, tanto personales como de aspectos puntuales o episodios históricos de toda comunidad: Carlos Gardel, 17 de octubre, 12 de octubre, 9 de julio, 20 de junio, 25 de mayo, Entre Muros, Islas Malvinas, La Portada, Los Caranchos, Puerto, Río Santiago, Río de La Plata, San José Obrero. En Los Talas podemos encontrar algunas con nombres de aves y árboles: Calandria, Palomita de Monte, Espinillo, El Mistol, etc.

Avenidas, calles, pasajes, peatonales, mil y un corredores por donde fluye día y noche el torrente de una población que sueña y se proyecta con intenciones de futuro, portan la identidad intangible de un pasado forjado a pujante trabajo. Sendas caminadas en infinitas jornadas de frigorífico, destilería, hilandería, astilleros y los muchos otros destinos de una época brillante, que aún persiste en el recuerdo de los berissenses y en el sonoro verbo gráfico de las placas callejeras.

Como quien mira un catálogo y ve pasar la vida en sus páginas.

 

 

 
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