Tabaquismo: la peor epidemia

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define al tabaquismo como la peor epidemia que aqueja al mundo moderno. En Argentina, cerca del 40 por ciento de la población adulta es fumadora, con un consumo promedio de 1.500 cigarrillos - adulto al año. En los últimos años se ha registrado un incremento del consumo sobre todo en mujeres y adolescentes (comienzan en edades más tempranas: 11 y 12 años). Cerca de 45.000 argentinos por año pierden la vida por enfermedades tabáquicas (18 por ciento de las defunciones).

Al tabaquismo podemos definirlo como la intoxicación crónica del organismo producida por el consumo del tabaco. El tabaco es una sustancia psicoactiva capaz de generar dependencia y producir o incidir en e desarrollo de una serie de enfermedades, como por ejemplo: cáncer; bronquitis crónica; enfisema pulmonar; complicaciones en el embarazo; problemas coronarios, etc.

El Dr. Gilbert Botwin (1984) conceptualizó al tabaquismo como un comportamiento socialmente aprendido, que es el resultado de una interacción muy compleja de factores sociales y personales.

La carrera del fumador

El comienzo se liga con curiosidad, transgresión y pertenencia al grupo de pares. El perfil inicial es de consumo ocasional, irregular, pero gradualmente, por razones social, ambiental, psicológica y biológica, se transforma en un proceso complejo, ya de consumo regular. Así el fumador va transitando por una etapa inicial de hábito, pasando luego a una fuerte adicción psicológica (el cigarrillo pasa a convertirse en un instrumento mas de su vida cotidiana, relacionado con múltiples situaciones y escenarios, como stress, placer, control del humor, soledad, tristeza, para premiarse, etc.).

Finalmente se cae en la adicción física, a través de la nicotina, sustancia que reúne todos los requisitos para desarrollar adicción: tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia y comportamiento compulsivo. Así, cada fumador puede llegar a desarrollar: Dependencia gestual (hábito); dependencia psicológica; dependencia social y dependencia física.

El humo ambiental del tabaco

Mezcla compleja de alrededor de 4.000 productos químicos, de los cuales se ha demostrado que 60 de esas sustancias causan cáncer y sustancias que contribuyen a la aparición de las cardiopatíasy accidentes cerebrovasculares.

El humo del tabaco también contiene grandes cantidades de monóxido de carbono, un gas que inhibe la capacidad de la sangre para llevar el oxigeno a los tejidos corporales, incluidos órganos vitales como el corazón y el cerebro.

El humo del tabaco, también, produce efectos adversos en los niños: Bronquitis y neumonía. Infecciones agudas y crónicas del oído medio que causa sordera. Aparición y desencadenación de ataques de asma. Irritación de ojos y nariz, dolores de cabeza, de garganta, mareo, náuseas, tos y problemas respiratorios, entre otras patologías.

Por eso, es necesario luchar desde todos los frentes para vencer a esta epidemia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 
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